sábado, 9 de diciembre de 2017

9 de diciembre: San Juan Diego

9 de Diciembre: San Juan Diego, por el P. Celestino Hueso, SF


En la selva del Putumayo conocí a personas que cada domingo se recorrían entre cinco y diez kilómetros a patita para asistir a la Misa y la preparación para ser padrinos de bautismo; conocí también veredas (veinte o veinticinco familias) capaces de pasarse a vivir durante una semana enterica a la escuelita. Allí comían todos de la olla común, dormían todos en el duro suelo de madera, se ocupaban todos de los niños… Y todo, para participar en la misión que “estaban dando los padrecitos”.

Nuestro santo de hoy, Juan Diego, pertenece a esta estirpe de católicos. Recorría unos veinte kilómetros todos los fines de semana para profundizar en la fe y participar en la Santa Misa.
Fue un hombre sencillo, humilde, generoso para con todos. De los que le gustan a Dios.
También le gustan a la Madre de Dios. Por eso la Virgen María se fijó en él para hacerlo su confidente. Y le salió al encuentro por el camino.

“Juanito ve al obispo y le dices que quiero que se construya aquí un templo en mi honor” Y allá va Juan Diego. Y el obispo se hace el loco. Y Juan insiste una y otra vez, tantas como se lo pide la Virgen, sin desanimarse y sin esquivar el encuentro con la Señora del Tepeyac.

Bueno, lo esquivó una vez, pero lo hizo por buscar socorro para su tío enfermo. Y María le sale nuevamente al encuentro, lo tranquiliza con la noticia de que su tío ya está sano y le vuelve a marcar nuevamente el camino del obispado.

Esta vez será la definitiva porque la Virgen de Guadalupe ha quedado para siempre en la tilma del indiecito. En su corazón lo estaba desde hacía mucho tiempo.

¡Ah! El obispo le colocó el nombre de “Virgen de Guadalupe” porque le dio la impresión de que se parecía a la Guadalupana extremeña.

viernes, 8 de diciembre de 2017

8 de diciembre: Inmaculada Concepción

Inmaculada, "fiesta de guardar en los Reinos de Su Majestad Católica" desde 1664

"¡Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.

Mírame con compasión,
no me dejes, madre mía".

Después del Padrenuestro y del Avemaría, no ha habido otra oración popular tantas veces repetida como la expresada en esta "décima" poética, de autor desconocido, escrita en el periodo renacentista del Imperio Español.

Con ocasión de la festividad de la "Pura y Limpia Concepción de María Santísima", las siguientes reflexiones contribuirán a ayudarnos a despertar y acrecentar nuestra relación religiosa con la "Thetókos- Christotókos"- "Madre alumbradora de Dios, o Madre alumbradora de Cristo".

La devoción a la Inmaculada es muy popular en España. El día fue declarado "Fiesta de guardar en todos los Reinos de Su Majestad Católica", desde el año 1664, antes de que el papa Clemente XI así lo decretara para la Iglesia universal, en 1708.

Aún hoy es común que entre sus familiares y amigas felicitemos a quien celebre su fiesta, con cualquiera de las versiones de "Concha", "Conchita", "Concepción" o "Inmaculada".

Raro es hallar un pueblo en el que esta festividad no se celebre. Multitud de templos, ermitas, entidades y parroquias están consagradas a la Inmaculada.

Patrona celestial de la infanteria española

A la piadosa leyenda basada en hechos reales, aunque con interpretaciones no siempre documentadas y veraces, acudimos para desvelar el porqué la Inmaculada es la "Patrona Celestial de la Infantería Española" . Tal leyenda refiere que en la noche del 7 al 8 de diciembre del año 1585, en la llamada "Guerra de los Ochenta Años", el Tercio español de Flandes comandado por el Maestre de Campo Francisco de Asís de Bobadilla, se libró de una muerte segura, gracias a la protección de la Virgen.

Uno de los solados sitiados en la pequeña isla de Bammbel encontró una imagen de madera, lo que encendió la moral de los defensores, convencidos de que su protección celestial hubiera facilitado el paso a tierra firme al haberse milagrosamente helado el río que los separaba.

En el arte

Velázquez, El Greco, Zurbarán, Morillo y José Antolínez fueron, y siguen siendo, "evangelistas" del hoy dogma de la Inmaculada Concepción, desde el púlpito de los más importantes museos del mundo y los retablos de los templos y catedrales de la Cristiandad. Solo del sevillano Bartolomé Esteban Morillo, su colección rebasa la veintena de obras.

Texto principal del dogma

Este es el texto literal con el que el papa Pío IX definió el dogma de la Inmaculada el día 8 de diciembre de 1854:

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que afirma que la bienaventurada Virgen María fue preservada y totalmente exenta de la mancha del pecado original, desde el primer instante de su concepción, por privilegio y gracia singular de Dios omnipotente y en vista de los méritos de Jesucristo salvador del género humano, es una doctrina revelada y, por consiguiente, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles". "Potuit, decuit, ergo fecit".

Hermandades, cofradías y asociaciones

De interés ascético, dogmático, litúrgico y piadoso, es de destacar el hecho de que la mayoría de Hermandades y Asociaciones que se fundaron en los tiempos de fervor "inmaculatista" en España, tuvieron acentuado carácter social y benéfico.

SOBRE EL MISMO TEMA  

Tres versiones de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por Pío IX



Australia y la definición del dogma de la Inmaculada Concepción

La Iglesia australiana en la definición del dogma:
Dos anécdotas interesantes

Me gustaría compartir dos anécdotas que creo son de sumo interés y que dan cuenta de la hasta ahora muy poco sabida conexión de Australia con la definición del dogma de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX en 1854.

Primero, el papel del entonces arzobispo de Sídney, Bede Polding, osb, en las "discusiones finales" acerca de la proclamación del dogma. Henry Norbert Birt, en su trabajo Benedictine Pioneers in Australia ("Pioneros benedictinos en Australia", 1911), tiene la versión más completa de la historia, la cual transcribe, dice, "de un pergamino delante de sus ojos, preparado evidentemente en aquella fecha, o poco después".

Me permito la libertad de traducir unas líneas:

La última media hora de la reunión [de los 110 obispos llamados a Roma para participar en dichas "discusiones finales"] fue una de las más memorables de los anales de la Iglesia. Había habido discusiones y argumentos fuertes cuando el arzobispo Polding se levantó y se presentó diciendo que era el representante de los once obispos en Australia y había venido a doblegarse a la Santa Sede. "Vos sois Pío: somos vuestros hijos. Enseñadnos, guiadnos, confirmad nuestra Fe".

[Polding] se expresó en palabras muy simples y conmovedoras. De repente la asamblea entera se volvió tranquila: la discusión dio paso a la fe. Los obispos se volvieron de una mente y de un corazón; quisieron que se les llevara al Papa, para echarse a sus pies. El cardenal legado y el episcopado entero vertieron lágrimas de gozo y consuelo. Un jesuita presente dijo que nunca se había dado cuenta de la acción visible del Espíritu Santo como lo hizo en aquella última media hora.

Birt concluye su relato diciendo que Polding, al actuar así, había tomado "una parte decisiva en aquellas discusiones solemnes. ¡La voz de Australia se había oído!".

La segunda anécdota viene recogida en el Ordo de la diócesis de Victoria, hoy estado australiano, de 1855. Relata que el 27 de junio de 1854, el entonces obispo de Melbourne, James Alipius Goold, regaló al Papa Pío IX una cantidad de oro minado de tierras victorianas "en testimonio de fidelidad hacia la persona de Vuestra Santidad, y hacia la Sede Apostólica".

Debajo de este texto, el compilador del Ordo registra que "Su Santidad ha manifestado de la más especial forma su afecto paternal por sus hijos de Victoria al haberse dignado a ordenar hacer del oro de la provincia las medallas que se acuñarán con ocasión de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de la Beata Virgen María".

El propio arzobispo Polding, en una carta a la abadesa de Stanbrook en 1855, explica algo más acerca de la acuñación de estas medallas conmemorativas.

"Fueron cien onzas mandadas por los mineros", cuenta Polding, "y de ellas se acuñaron trescientas medallas. Algunos de los cardenales quisieron que las medallas fueran más grandes, pero el Papa no estaba de acuerdo porque habría que usarse otro oro... medallas de plata también fueron acuñadas".

Son dos anécdotas que ciertamente valen la pena traer a la mente y que, también, son una muestra del entusiasmo con el que fue acogido el nuevo dogma en las antípodas de Europa.

Autor: Cameron Doody

Ave María Purísima, sin pecado concebida

“Ave María purísima, sin pecado concebida”. Con esta jaculatoria saludamos en España en tantas ocasiones buenas, recordando el saludo del ángel a María, que hacemos nuestro como saludo cristiano. Muchas personas comienzan con estas palabras su confesión sacramental, muchos saludan así al entrar en una casa, muchos la emplean al comenzar una obra buena, etc. Pertenece a la entraña del pueblo cristiano esta devoción mariana, que evoca el saludo del ángel a María y recuerda que ella es la Purísima, llena de gracia y concebida sin pecado original.

Al comienzo del Año litúrgico celebramos la solemne fiesta de la Inmaculada, como aurora que anuncia la llegada del sol. La redención de Cristo ha comenzado por María. Ella es la primera destinataria de esa redención que viene a traer su Hijo Jesucristo, nuestro Señor y Redentor. Ella es la primera redimida. En ella nos miramos como en un espejo para contemplar lo que Dios quiere hacer con cada uno de nosotros. A ella, desde el comienzo; a nosotros, como final consumado. Pero todos redimidos por la sangre redentora de Cristo, derramada en la Cruz para limpiarnos de nuestros pecados.

María fue concebida por vía natural del abrazo amoroso de sus padres Joaquín y Ana. El fruto de esa unión ha resultado singular, pues Dios eligió a María para que fuera en su momento la madre del Redentor. Y por eso la libró de todo pecado, llenándola de su gracia, incluso librándola del pecado original, que todos contraemos al nacer. Lo que a todos nos viene dado como perdón, a ella le viene dado anticipadamente como prevención en virtud de los méritos de Cristo. De manera que nunca tuvo la más mínima sombra de pecado, y en ella todo fue luz de gracia desde el primer momento. Por eso, la llamamos la Purísima.

Nuestra patria España, en su larga historia de santidad, ha impulsado continuamente que esta verdad tan arraigada en la conciencia cristiana de nuestro pueblo llegara a ser definida como dogma de fe. Y así sucedió en 1854 (precisamente, el 8 de diciembre), cuando el Papa Pio IX definió que “la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano”.

A partir de esa fecha, el Papa visita todos los años la plaza de España en Roma, depositando un ramo de flores junto al monumento de la Inmaculada. María Inmaculada es patrona de España, precisamente con este título tan atractivo y tan seductor para el alma creyente.

Se acerca la Navidad, se acerca la contemplación de este misterio de amor, que tiene corazón de madre. Preparemos nuestro corazón para acoger el misterio que nos desborda. Dios se acerca a nosotros en este Niño indefenso en los brazo de su Madre santísima. Nos acercamos a él con el deseo de acogerlo en nuestro corazón.

Que el adviento sea de verdad tiempo de acercamiento al Señor, porque él sale a nuestro encuentro en cada hombre, en cada acontecimiento. Sobre todo en aquellas personas que sufren la injusticia, en los pobres y desheredados de la tierra, que reclaman nuestra atención. El viene a establecer un reinado de justicia y de amor. Preparándonos así a recibirle este año, nos vayamos disponiendo a recibirle cuando venga a llevarnos con él definitivamente. Su Madre bendita nos acompañará en todo momento, también en ese momento supremo.

Autor: Monseñor Demetrio Fernández

SOBRE EL MISMO TEMA

Las Inmaculadas de Murillo y la visión de Santa Beatriz de Silva

Se celebra el cuarto centenario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), el gran pintor de la Purísima y uno de los genios del Barroco español.

Lo que Murillo innovó

Murillo cambia el estilo de representar a María triunfante que habían traído pintores anteriores a él como Pacheco o Velázquez. ¿La gran novedad? Viste a María de blanco, con una túnica sencilla e inmaculada, y le da vuelo al manto azul. De la lectura del Apocalipsis toma solo la luna bajo sus pies y, para representar aquello de que iba ‘vestida de sol’, coloca una luz anaranjada tras cada Inmaculada, prescindiendo de la corona de estrellas que sí usaron Pacheco y Velázquez.

Santa Beatriz de Silva, encerrada en el baúl por la Reina

¿En qué se basa esta representación que se hace de la Inmaculada? Para ello tenemos que conocer a Santa Beatriz de Silva (1437-1492), dama de la corte de Isabel de Portugal (esposa de Juan II de Castilla). La reina, celosa porque creía que su marido miraba a Beatriz con deseo, la encerró durante días en un baúl cerrado a cal y canto. Allí, se le apareció la Virgen para decirle que todo saldría bien, y que cuando saliera fundara una orden (las Concepcionistas). Beatriz contaría que la Virgen se le había aparecido con túnica blanca y manto azul, como luego vestirían las monjas concepcionistas, y como pinta Murillo a la madre de Cristo.

Inmaculada "La Colosal"

Una de las primeras Inmaculadas que pintó Murillo fue ‘La Colosal’, que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Se hizo para el arco de la iglesia del Convento de San Francisco, que estaba donde hoy se abre la Plaza Nueva.


Dice la tradición que cuando Murillo presentó el cuadro, a los franciscanos no le gustó demasiado. Pero Murillo sabía que su cuadro no estaba realizado para ser visto a ras de suelo. Una vez que se colocó a su altura, los monjes cambiaron su visión sobre la obra. No hay que obviar que este lienzo mide tres metros de ancho y casi cuatro y medio de alto. Por algo es ‘La Colosal’. De hecho, su tamaño fue lo que hizo que el napoleónico Mariscal Soult no pudiera llevársela durante la invasión francesa, y se quedara recluida en el Alcázar.

Las obras que devolvió Pétain a Franco

La Inmaculada llamada ‘de los Venerables’ –y mal llamada ‘de Soult’ por su expoliador– regresó a España en 1940, pero nadie desde nuestro país la había reclamado. ¿Cómo podía ser? En aquella época, Francia estaba siendo invadida por las tropas nazis, y el gobierno colaboracionista dirigido por el Mariscal Pétain se había establecido en Vichy traicionando a la república francesa. Pétain quería el apoyo de la España de Franco, y por ello se propuso como estrategia un intercambio de cuadros entre el Prado y el Louvre.


Un día de diciembre, avisaron a los encargados del Patrimonio de España que fueran a la localidad francesa de Port Bou. Para agilizar el acuerdo, Pétain mandaba a Franco la Inmaculada de los Venerables a España. Debió llegar en tren, pero las lluvias lo impidieron, por lo que fue cargada en un camión sin escolta en el que llegó hasta el lugar de la cita. Un día antes del día de la Inmaculada, el cuadro llegaba en un vagón de tren precintado a Madrid. Por cierto, un año más tarde Pétain mandaría a España otra obra maestra expoliada: la Dama de Elche.

La hija sorda y monja de Murillo

Corre desde siempre la tradición de que Murillo tomó para algunas de sus Inmaculadas rostros conocidos. Pero dentro de esas teorías, debemos detenernos en la similar faz que tienen las llamadas ‘de Walpole’ (Hermitage de San Petersburgo) y ‘del Coro o niña’ (Museo de Bellas Artes).

Aunque puede resultar a simple vista sensato decir que ambas tienen el mismo rostro, Santiago Montoto se atrevía en los años 20 a decir que ambas tuvieron como modelo a la hija de Murillo, Francisca María. La última de sus hijas, que dicen que era sorda de nacimiento, entró en el convento de Madre de Dios como monja, y decían que la añoranza del pintor de su hija fue lo que propició que le pusiera su rostro a estas dos representaciones de la Inmaculada Concepción.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Mateo 15,29-39: Curaciones junto al lago y segunda multiplicación de los panes

Mateo 15,29-39
Miércoles de la 1 Semana de Adviento 

15:29 Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó.
15:30 Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, ciegos, lisiados, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó.
15:31 La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.

La segunda multiplicación de los panes
Cf. Mc 8,1-10

15:32 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino".
15:33 Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?"
15:34 Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados".
15:35 Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo;
15:36 después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud.
15:37 Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.
15:38 Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
15:39 Después que despidió a la multitud, Jesús subió a la barca y se dirigió al país de Magadán.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Marie Mouton-Brady, OP
por la Orden Carmelita  

MIÉRCOLES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 25,6-10a
Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término
Mateo 15,29-37

Isaías 25,6-10a

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho el Señor-. Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte."

Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Mateo 15,29-37

En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino." Los discípulos le preguntaron: "¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?" Jesús les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos contestaron: "Siete y unos pocos peces." Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.

6 de Diciembre: San Nicolás, por Celestino Hueso, SF


Hoy celebramos al santo que está en el origen de la leyenda de Papa Noel, pero comencemos por el principio.

El termómetro para medir el cristianismo es muy sencillo. Que eres generoso y estás pendiente de los otros y les ayudas a solucionar sus problemas y les echas una mano en lo que haga falta… estás en el camino de la santidad; que eres un egoistón que sólo piensas en ti, que ves a los demás como tus criados o bien no te importan un pito… entonces tú eres tan cristiano como yo picador.

San Nicolás pertenece al primer grupo. Su característica principal es la generosidad puesta de manifiesto a lo largo de toda su vida. De niño, de obispo y de anciano siempre estuvo pendiente de socorrer a los demás.

Nunca se dedicó a dar limosna a mendigos callejeros. No. Él buscaba a esos montones de necesitados que no dicen nada a nadie, ni piden a nadie. Trabajadores honrados en los que se ha cebado la enfermedad o el infortunio y que no piden ayuda por vergüenza. Por eso llegó a ser santo.

También en su historia se ha colado la leyenda para contarnos que había tres hermanas con su anciano padre muy enfermo y no tenían dinero ni para médicos ni para comer ni para nada. Un día por la ventana cayeron tres bolsas llenas de monedas de oro que solucionaron el problema a las tres hermanas. Por supuesto, el donante anónimo había sido Nicolás.

Y aquí toma fuerza su leyenda, según la cual, se le ve cabalgando un precioso caballo blanco desde oriente hasta occidente y de norte a sur dejando regalos por todos los hogares. En Alemania le decían “San Nikolaus” y poco a poco degeneró en Santa Claus, convirtiéndose en el Papa Noel que todos conocemos y que cambió su viejo caballo blanco por el tiro de renos con trineo.

Nicolás significa protector de los pueblos, bajo su protección nos colocamos.

lunes, 4 de diciembre de 2017

4 de diciembre: SAN JUAN DAMASCENO

La creación y la carne “no son despreciables” para Dios


A causa de la Encarnación, la materia es vista como morada de Dios. El pensamiento cristiano, a diferencia de otras religiones o filosofías, no considera que la creación y que la materia, la carne, sean despreciables aunque estén heridas por el pecado, sino que la Encarnación de Dios les ha conferido un gran valor.

Así lo explicó el miércoles 6 de mayo de 2009 durante la Audiencia General a los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, continuando su ciclo de catequesis sobre pensadores cristianos del primer milenio, y que centró en la figura de san Juan Damasceno.

Por segunda vez consecutiva, el Papa ha tomado a un teólogo de la Iglesia oriental (la semana pasada fue al Patriarca Germán de Constantinopla) para hablar sobre la trascendencia que la veneración de las imágenes sagradas, que se apoya en la doctrina de la Encarnación, tiene para la fe cristiana.

De nuevo el pontífice se refirió a la tensión iconoclasta que vivió la Iglesia de Oriente, que afectó también a la vida y al pensamiento de san Juan Damasceno (siglo VIII), uno de los teólogos más grandes de la Iglesia bizantina y al que León XIII proclamó doctor de la Iglesia en 1890.

En el pensamiento de este santo se encuentran "los primeros intentos teológicos importantes de legitimación de la veneración de las imágenes sagradas, uniendo a éstas al misterio de la Encarnación". Al permitir la veneración de las imágenes, el cristianismo ha respondido no sólo al judaísmo, sino también al Islam, que prohíben el uso cultual de la imagen.

Citando al Damasceno, el obispo de Roma explicó que "dado que ahora Dios ha sido visto en la carne y ha vivido entre los hombres, se puede representar lo que es visible en Dios. Yo no venero la materia, sino al creador de la materia, que se ha hecho materia por mí y se ha dignado habitar en la materia y obrar mi salvación a través de la materia".

"A causa de la Encarnación, la materia aparece como divinizada, es vista como morada de Dios. Se trata de una nueva visión del mundo y de las realidades materiales. Dios se ha hecho carne y la carne se ha convertido realmente en morada de Dios, cuya gloria resplandece en el rostro humano de Cristo", añadió.

4 de diciembre: De San Juan Damasceno, en el día de su festividad


Juan de Damasco, o como es más conocido en lengua española, Juan Damasceno, nace entre los años 675 y 676 en Damasco, a la sazón, capital del Califato omeya, haciéndolo durante el reinado del califa musulmán Muawiya I, quinto califa en el cómputo general, segundo de los de la dinastía omeya y primero de los califas de Damasco.

Juan nace en una familia prominente llamada Mansur, que significa “el victorioso”. Su nombre original sería Yuhanna (o Yanah) ben Mansur ben Sarjun. Su padre se llama Sarjun (Sergio) y a pesar de su religión cristiana, habría llegado a ser un importante funcionario de la corte califal en Damasco. Su abuelo, Mansur Bin Sargun, había sido el gobernador de la región con el Emperador Heraclio y probablemente, el que rinde la ciudad a los árabes.

Juan se forma en un ambiente cultural greco-cristiano, pero también en el árabo-islámico con el que convive, demostrando en sus obras un gran conocimiento de su cultura. Su tutor pudo ser un siciliano de nombre Cosmas, secuestrado por los árabes en Sicilia y rescatado por el padre de Juan, que también lo sería de otro gran pensador de la época San Cosme de Maiuma. A él se han de atribuir la esmerada educación que Juan recibe en los ámbitos de la música, la astronomía, la teología, la filosofía, las matemáticas y la geometría.

Con gran probabilidad, Juan habría servido como alto funcionario en la corte califal de Damasco antes de ordenarse sacerdote e ingresar como monje en el monasterio de Mar Saba (San Saba). Ello pudo ocurrir hacia el 706, cuando durante el reinado del décimo califa, Walid I, éste da una vuelta de tuerca en la islamización de la región, pero es en todo caso seguro que ya era monje cuando tras el sitio de Constantinopla del 717 tiene lugar la polémica de la iconoclastia, el movimiento contra la veneración de imágenes que se suscita en el seno del cristianismo precisamente ante la pujanza del islam, contrario, como se sabe, a todo tipo de representación y culto de las imágenes.

Precisamente con el decreto del Emperador León III prohibiendo el culto de imágenes, despunta el genio literario de Juan con su Tratado apologético contra los que censuran las santas imágenes en tres volúmenes, cuyo solo título expresa con claridad su posición sobre el tema. El Tratado del Damasceno será ampliamente utilizado durante el segundo Concilio de Nicea del año 787 para fijar la posición del cristianismo sobre el tema.

No es ni mucho menos su única obra escrita, porque además, el Damasceno escribe una Fuente de sabiduría en tres libros.

El primero, conocido como Dialéctica, es de tipo filosófico. El segundo es el Perì hairéseon (Sobre la Herejías), y en él rebate todas las grandes herejías de su época, a saber, la jacobita, la nestoriana, la maniquea, la monotelita. Por cierto que dedica el último capítulo a la que llama “la herejía de los ismailitas”, a saber, el islam. El tercero es una Exposición exacta de la fe ortodoxa, resumen de los libros dogmáticos de los padres de la Iglesia, que ejercerá gran influencia sobre los autores de la Escolástica.

El Damasceno es uno de los más grandes escritores marianos de la historia. Su Homilía sobre la Anunciación pasa por ser el primer escrito de la historia traducido al árabe. Amén de ello, es uno de los grandes valedores del dogma de la asunción, como se sabe, último declarado por la Iglesia Católica, en tiempos tan cercanos como el año 1950, en que lo hace el Papa Pío XII. De hecho al Damasceno se atribuyen también una serie de himnos marianos, y también de otras temáticas, que podrían haber ido musicados.

De la pluma de Juan de Damasco salen también otros escritos como la Carta a Cosmas y otros, y se le atribuye también la obra Vida de los santos Barlaam y Josafat.

Juan muere el 4 de diciembre del año 749, teniendo por lo tanto unos setenta y cuatro años de edad, en el monasterio de Mar Sabe en el que profesaba, haciéndolo en olor de santidad.

Aparte de sus propias obras que, como es lógico, aportan también cierta información al respecto, la fuente principal sobre su vida debe atribuirse a un tal Miguel, un monje que escribe en lengua árabe su biografía en el año 1084. Y aunque él mismo afirme en su obra que no existía por entonces nada sobre la vida del Damasceno, bien pudo basarse en algún escrito anterior del s. IX o X. La obra de Miguel será traducida al griego por Juan de Jerusalén, que podría ser el patriarca de la importante iglesia cristiana del mismo nombre.

La iglesia Católica reconoce a Juan Damasceno como el último de los Padres de la Iglesia. Es canonizado en seguida, y en 1883, el papa León XIII lo declara doctor de la Iglesia. Tradicionalmente ha venido siendo venerado el 27 de marzo, aunque durante la reforma del santoral de 1969 se le asigna la festividad del 4 de diciembre.

Autor: Luis Antequera

domingo, 3 de diciembre de 2017

El símbolo del evangelio de San Marcos: el león


La representación de San Marcos en forma de león alado es uno de los elementos más conocidos de la iconografía cristiana. Tiene su origen en el texto del Apocalipsis de San Juan (4,5-8).

“Delante del trono ardían siete antorchas de fuego, que son los siete espíritus de Dios, y había algo parecido a un mar de vidrio, como de cristal transparente. En el centro, alrededor del trono, había cuatro seres vivientes cubiertos de ojos por delante y por detrás. El primero de los seres vivientes era semejante a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía rostro como de hombre; el cuarto era semejante a un águila en vuelo. Cada uno de ellos tenía seis alas y estaba cubierto de ojos, por encima y por debajo de las alas. Y día y noche repetían sin cesar: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir.´”

En este libro, el león es una de las cuatro criaturas que sitúa este libro junto al trono de Dios, dedicándole alabanzas. Las figuras de estas criaturas han sido elegidas como símbolos de los cuatro evangelistas.

La figura del león también se asocia con las palabras con las que comienza Evangelio de San Marcos, una cita atribuida a San Juan Bautista: "El comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito por el profeta Isaías: He aquí, yo envío mi mensajero delante de ti, para que te prepare el camino" (Marcos 1:1-3).

En la iconografía cristiana, Juan el Bautista es representado portando una piel de león y la frase evangélica de la voz que clama en el desierto, se ha asociado con un rugido realizado en el desierto. L

La figura del león también se ha convertido en símbolo el poder de la palabra del evangelista, sus alas representan la elevación espiritual, mientras que la aureola es un símbolo tradicional del Cristianismo, asociado con la santidad.

DOMINGO DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo B

Marcos 13,33-37: Una Iglesia despierta (formarán una familia)

Marcos 13,33-37  

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!"

— Comentario por Juan Antonio Pagola:
“Una Iglesia despierta”


Jesús está en Jerusalén, sentado en el monte de los Olivos, mirando hacia el Templo y conversando confidencialmente con cuatro discípulos: Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Los ve preocupados por saber cuándo llegará el final de los tiempos. A él, por el contrario, le preocupa cómo vivirán sus seguidores cuando ya no lo tengan entre ellos.

Por eso, una vez más, les descubre su inquietud: «Mirad, vivid despiertos». Después, dejando de lado el lenguaje terrorífico de los visionarios apocalípticos, les cuenta una pequeña parábola que ha pasado casi inadvertida entre los cristianos.

«Un señor se fue de viaje y dejó su casa». Pero, antes de ausentarse, «confió a cada uno de sus criados su tarea». Al despedirse solo les insistió en una cosa: «Vigilad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa». Que, cuando venga, no os encuentre dormidos.

El relato sugiere que los seguidores de Jesús formarán una familia. La Iglesia será «la casa de Jesús» que sustituirá a «la casa de Israel». En ella, todos son servidores. No hay señores. Todos vivirán esperando al único Señor de la casa: Jesús, el Cristo. No lo han de olvidar jamás. En la casa de Jesús nadie ha de permanecer pasivo. Nadie se ha de sentir excluido, sin responsabilidad alguna. Todos somos necesarios. Todos tenemos alguna misión confiada por él. Todos estamos llamados a contribuir a la gran tarea de vivir como Jesús. Él vivió siempre dedicado a servir al reino de Dios.

Los años irán pasando. ¿Se mantendrá vivo el espíritu de Jesús entre los suyos? ¿Seguirán recordando su estilo servicial a los más necesitados y desvalidos? ¿Le seguirán por el camino abierto por él? Su gran preocupación es que su Iglesia se duerma.

Por eso les insiste hasta tres veces: «Vivid despiertos». No es una recomendación a los cuatro discípulos que le están escuchando, sino un mandato a los creyentes de todos los tiempos: «Lo que os digo a vosotros os lo digo a todos: velad».

El rasgo más generalizado de los cristianos que no han abandonado la Iglesia es seguramente la pasividad. Durante siglos hemos educado a los fieles para la sumisión y la obediencia. En la casa de Jesús, solo una minoría se siente hoy con alguna responsabilidad eclesial.

Ha llegado el momento de reaccionar. No podemos seguir aumentando aún más la distancia entre «los que mandan» y «los que obedecen». Es pecado promover el desafecto, la mutua exclusión o la pasividad. Jesús nos quería ver a todos despiertos, activos, colaborando con lucidez y responsabilidad en su proyecto del reino de Dios.

Marcos 13,33-37: Exhortación a la vigilancia y fidelidad

Marcos 13,33-37
Domingo de la 1 Semana de Adviento, Ciclo B

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!"

SOBRE EL MISMO TEMA:
Una Iglesia despierta (formarán una familia)  

Primer Día del Adviento, por el P. Celestino Hueso, SF

Hoy es el primer día del año cristiano, llamado Primer Domingo de Adviento.

Es un año un poco especial. En él se recorre y se celebra todo el camino que nos lleva a la salvación. Por eso comienza con la preparación de la venida del Señor y termina con su victoria definitiva que es también nuestra victoria.

Adviento significa "hacia el que viene" y nos invita a caminar hacia Cristo que viene a nosotros, a fin de que el encuentro se dé antes.

No se trata solamente de preparar la Navidad, que también; sino, sobre todo, de preparar nuestro encuentro con Él en los demás, cada día y en cada misa que celebramos.

Y, finalmente, preparar el encuentro definitivo con Él, a través de nuestra muerte o de su segunda venida.

Un hecho que no sabemos cuándo acontecerá, pero sabemos con toda certeza que va a suceder y que cada año que pasa lo tenemos un pelín más cercano. Por eso no nos podemos dormir, como nos recuerda el evangelio de hoy.

Nuestra buena disposición a salir al encuentro de Cristo que viene la ponemos de manifiesto de varias maneras: A través de la austeridad; sin flores en los altares y sin gloria en la Misa, con cantos menos rimbombantes. Con la corona de Adviento.

LA CORONA

¡Por cierto! La corona es circular, es decir que no tiene principio ni fin (como el anillo de bodas) porque significa la eternidad en la que creemos. En el anillo de compromiso significa que el amor es eterno (si no lo matamos nosotros) y en la corona, que es eterna toda la vida

Está hecha de hojas verdes, sin flores, que indican nuestra segura esperanza como confianza en Dios y como trabajo nuestro por responderle mejor cada día.

Y debería llevar cinco velas. Tres de color violeta (morado), una rosada y una, blanca, ¡ojalá con el gravado del nacimiento!

Representan las cuatro semanas del Adviento con sus colores litúrgicos: Violeta para las semanas 1ª, 2ª y 4ª, rosado para la semana 3ª y el blanco, en el centro, para el día de Navidad.

Al prenderlas sumando cada semana una luz más, estamos indicando que nuestra fe y nuestro compromiso de vida van creciendo conforme nos vamos acercando a nuestro Salvador que llega.
¡Feliz año para todos!

sábado, 2 de diciembre de 2017

DOMINGO DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO, Año B (Lecturas)

Isaías 63,16b-17.19b;64,2b-7
Salmo 79: Oh Dios, restáuranos, 
que brille tu rostro y nos salve
1 Corintios 1,3-9
Marcos 13,33-37

Isaías 63,16b-17.19b;64,2b-7

Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es "Nuestro redentor". Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te tema? Vuélvete, por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad. ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia! Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia. Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en él. Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos. Estabas airado, y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas, y seremos salvos. Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento. Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa. Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros al arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano.

Salmo 79: Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti;
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

1 Corintios 1,3-9

Hermanos: La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Marcos 13,33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!"

SÁBADO DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Daniel 7,15-27
Salmo Dn 3,82-87: Ensalzadlo con himnos por los siglos
Lucas 21,34-36

Daniel 7,15-27

Yo, Daniel, me sentía agitado por dentro, y me turbaban las visiones de mi fantasía. Me acerqué a uno de los que estaban allí en pie y le pedí que me explicase todo aquello. Él me contestó, explicándome el sentido de la visión: «Esas cuatro fieras gigantescas representan cuatro reinos que surgirán en el mundo. Pero los santos del Altísimo recibirán el Reino y lo poseerán por los siglos de los siglos.» Yo quise saber lo que significaba la cuarta fiera, diversa de las demás; la fiera terrible, con dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba y trituraba y pateaba las sobras con las pezuñas; lo que significaban los diez cuernos de su cabeza, y el otro cuerno que le salía y eliminaba a otros tres, que tenía ojos y una boca que profería insolencias, y era más grande que los otros. Mientras yo seguía mirando, aquel cuerno luchó contra los santos y los derrotó. Hasta que llegó el anciano para hacer justicia a los santos del Altísimo, y empezó el imperio de los santos. Después me dijo: «La cuarta bestia es un cuarto reino que habrá en la tierra, diverso de todos los demás; devorará toda la tierra, la trillará y triturará. Sus diez cuernos son diez reyes que habrá en aquel reino; después vendrá otro, diverso de los precedentes, que destronará a tres reyes; blasfemará contra el Altísimo e intentará aniquilar a los santos y cambiar el calendario y la ley. Dejarán en su poder a los santos durante un año y otro año y otro año y medio. Pero, cuando se siente el tribunal para juzgar, le quitará el poder, y será destruido y aniquilado totalmente. El poder real y el dominio sobre todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo. Será un reino eterno, al que temerán y se someterán todos los soberanos.

Salmo Dn 3,82.83.84.85.86.87
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Hijos de los hombres,
bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Bendiga Israel al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Sacerdotes del Señor,
bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Siervos del Señor,
bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Almas y espíritus justos,
bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Santos y humildes de corazón,
bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Lucas 21,34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

jueves, 30 de noviembre de 2017

VIERNES DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Daniel 7,2-14
Interleccional Daniel 3,75-81:
Ensalzadlo con himnos por los siglos
Lucas 21,29-33

Daniel 7,2-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: los cuatro vientos del cielo agitaban el océano. Cuatro fieras gigantescas salieron del mar, las cuatro distintas. La primera era como un león con alas de águila; mientras yo miraba, le arrancaron las alas, la alzaron del suelo, la pusieron de pie como un hombre y le dieron mente humana. La segunda era como un oso medio erguido, con tres costillas en la boca, entre los dientes. Le dijeron: "¡Arriba! Come carne en abundancia." Después vi otra fiera como un leopardo, con cuatro alas de ave en el lomo y cuatro cabezas. Y le dieron el poder. Después tuve otra visión nocturna: una cuarta fiera, terrible, espantosa, fortísima; tenía grandes dientes de hierro, con los que comía y descuartizaba, y las sobras las pateaba con las pezuñas. Era diversa de las fieras anteriores, porque tenía diez cuernos. Miré atentamente los cuernos y vi que entre ellos salía otro cuerno pequeño; para hacerle sitio, arrancaron tres de los cuernos precedentes. Aquel cuerno tenía ojos humanos y una boca que profería insolencias. Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano de sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Yo seguí mirando, atraído por las insolencias que profería aquel cuerno; hasta que mataron a la fiera, la descuartizaron y la echaron al fuego. A las otras fieras les quitaron el poder, dejándolas vivas una temporada. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Interleccional Daniel 3,75-81:
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Montes y cumbres, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Manantiales, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Mares y ríos, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Cetáceos y peces, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Aves del cielo, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Fieras y ganados, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Lucas 21,29-33

En aquel tiempo, puso Jesús una parábola a sus discípulos: "Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán."

IGLESIA

Esa gran familia que es la Iglesia


El lema del presente año para animar a celebrar el día de la Iglesia diocesana es: “somos una gran familia contigo”. Este lema nos remite a algo fundamental, la experiencia de pertenecer a una familia.

Familia es el lugar en el que hemos nacido. Pero es mucho más, porque desgraciadamente hay personas que han nacido y han sido alejadas enseguida del lugar de su nacimiento. Algunos de estos alejados han sido acogidos en otros lugares.

Acogido: esta es la primera condición para que haya familia. No es solo el lugar donde uno nace, o donde uno está, sino donde uno es acogido. Sin esta experiencia de ser acogido, que implica un clima de amor, no hay familia.

El lema de este año nos invita a plantearnos la necesaria pregunta de si la Iglesia es un lugar de acogida. Cierto, algunos no se sienten acogidos. Habrá que preguntar el motivo. Porque una cosa es no ser acogido y otra no sentirse acogido. Quizás uno no se siente acogido porque se siente extraño con las costumbres de la familia. O porque se siente juzgado y condenado por su manera de vivir. En este caso, para superar el sentimiento de no ser acogido, es conveniente situarse antes de la norma, para que quede claro que lo importante es la persona. Una vez que esto ha quedado claro, si hay que decir una palabra tiene que ser para ayudar, comprender, nunca para condenar o rechazar.

La Iglesia quiere ser una familia tan acogedora que acoge hasta a los que no llevan el apellido de la familia. Hay instituciones eclesiales que ayudan a “los de fuera”, aunque eso de “fuera” conviene matizarlo. Porque a los no cristianos, la Iglesia también los considera de la familia, ya que la pertenencia a la gran familia que es la Iglesia tiene distintos niveles.

Como bien dijo el Vaticano II, los que no conocen a Cristo, e incluso los que no conocen a Dios, tienen una cierta relación con el Pueblo de Dios. Si pertenecen a nuestro pueblo también son familiares nuestros, quizás familiares un poco lejanos, pero familiares al fin y al cabo, a los que debemos respetar, comprender y ayudar.

Formar parte de una familia es ser respetado, ser escuchado, participar en la toma de decisiones y asumir responsabilidades. Cierto, no se participa en la toma de decisiones y en las responsabilidades de la misma manera en las familias reducidas que en las extensas. En el caso de la Iglesia es necesario encontrar cauces de participación que van más allá de la mera relación cercana y diaria. De ahí que en las parroquias y en la diócesis haya distintos “consejos” y estructuras que prevén la participación de todos los fieles en la toma de decisiones y en la asunción de responsabilidades. Es importante que en tales consejos se pueda hablar con libertad. También es importante que todos nos sintamos representados cuando se toman decisiones.

Autor: P. Martín Gelabert Ballester, OP

SÍNODO

¿Iglesia jerárquica o sinodal?

Me gustaría, por un momento, apelar a la conveniencia de una Iglesia sinodal a todos los niveles, una Iglesia en la que haya estructuras que permitan la participación de todos los creyentes en las decisiones que les conciernen.

Precisamente, la palabra “sínodo” expresa la idea de caminar juntos, buscar en común, compartir experiencias, escucharnos con simpatía unos a otros, saber ver en la opinión ajena una misma búsqueda de caminos evangélicos, aunque quizás expresados desde otras necesidades y otras experiencias.

Una Iglesia sinodal sería así expresión concreta de fraternidad. La sinodalidad en la Iglesia no hay que confundirla con la democracia política, aunque en algunas ocasiones también la sinodalidad se exprese democráticamente.

No hay que confundir sinodalidad y democracia porque la sinodalidad no es exactamente la búsqueda de mayorías que deciden e imponen su opinión sobre el resto, sino la búsqueda de consensos, la capacidad de escucharnos unos a otros, para que, en el momento de decidir podamos hacerlo no buscando solo el propio interés, sino también el interés de los demás.

En las comunidades de Jesús todos deben sentirse contentos y a gusto, porque son comunidades fraternas. Los hermanos no votan para ver quién tiene mayoría; tampoco votan para que uno mande sobre los demás. Los hermanos se escuchan, se respetan, se valoran. Y toman decisiones buscando el bien de todos, tratando de integrar todos los puntos de vista en la decisión común, sin que nadie se sienta marginado con la decisión tomada.

Por otra parte, cuando hay que tomar una decisión sobre algún asunto o sobre personas, sobre responsables de la comunidad, la sinodalidad se expresa democráticamente. Espontáneamente muchos piensan que la Iglesia es esencialmente jerárquica, en la que se establece un orden de superioridad o de subordinación entre personas. Incluso algunos conciben esa jerarquía de modo militar, con una escala de mando: hay un jefe supremo (el Papa), que nombra a los jefes subalternos de segundo nivel (los Obispos), y estos jefes de segundo nivel nombran a los últimos jefes menores departamentales (los párrocos).

Concebir así la Iglesia es un error fatal. Porque en ella se parte de la común dignidad e igualdad de todos sus miembros, hechos hijos de Dios, hermanos de Cristo y templos del Espíritu por el bautismo. Si en la Iglesia hay funciones y ministerios, estos se conciben, no a la manera mundana (como bien advirtió Jesús: los jefes de las naciones funcionan con unos criterios; los vuestros son muy distintos), sino desde el servicio mutuo: el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor. En la Iglesia hay muchos ministerios, sin duda. No olvidemos que ministro quiere decir “menor”, o sea, servidor.

Autor: P. Martín Gelabert Ballester, OP

30 de noviembre: SAN ANDRÉS, Apóstol


Lecturas de la Misa
Vídeo de Diócesis TV  

miércoles, 29 de noviembre de 2017

JUEVES DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Daniel 6,12-28
Interleccional Daniel 3,68-74:
Ensalzadlo con himnos por los siglos
Lucas 21,20-28

Daniel 6,12-28

En aquellos días, unos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios. Entonces fueron a decirle al rey: "Majestad, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración, durante treinta días, a cualquier dios o cualquier hombre fuera de ti, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?" El rey contestó: "El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas." Ellos le replicaron: "Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a ti, majestad, ni al decreto que has firmado, sino que tres veces al día hace oración a su Dios." Al oírlo, el rey, todo sofocado, se puso a pensar la manera de salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol hizo lo imposible por librarlo. Pero aquellos hombres le urgían, diciéndole: " Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, un decreto o edicto real es válido e irrevocable." Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones. El rey dijo a Daniel: "¡Que te salve ese Dios a quien tú veneras tan fielmente!" Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso, y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, para que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel. Luego el rey volvió a palacio, pasó la noche en ayunas, sin mujeres y sin poder dormir. Madrugó y fue corriendo al foso de los leones. Se acercó al foso y gritó afligido: "¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones ese Dios a quien veneras tan fielmente?" Daniel le contestó: " ¡Viva siempre el rey! Mi Dios envió su ángel a cerrar las fauces de los leones, y no me han hecho nada, porque ante él soy inocente, como tampoco he hecho nada contra ti." El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. Al sacarlo, no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego mandó el rey traer a los que habían calumniado a Daniel y arrojarlos al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo, y ya los leones los habían atrapado y despedazado. Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra: "¡Paz y bienestar! Ordeno y mando que en mi imperio todos respeten y teman al Dios de Daniel. Él es el Dios vivo que permanece siempre. Su reino no será destruido, su imperio dura hasta el fin. Él salva y libra, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra. Él salvó a Daniel de los leones."

Interleccional Daniel 3,68-74:
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Témpanos y hielos, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Escarchas y nieves, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Noche y día, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Luz y tinieblas, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Rayos y nubes, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Bendiga la tierra al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Lucas 21,20-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora.Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación."

MIERCOLES DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Daniel 5,1-6.13-14.16-17.23-28
Interleccional Daniel 3,62-67:
Ensalzadlo con himnos por los siglos
Lucas 21,12-19

Daniel 5,1-6.13-14.16-17.23-28

En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un banquete a mil nobles del reino, y se puso a beber delante de todos. Después de probar el vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre, Nabucodonosor, había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera. De repente, aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoco del muro del palacio, frente al candelabro, y el rey veía cómo escribían los dedos. Entonces su rostro palideció, la mente se le turbó, le faltaron las fuerzas, las rodillas le entrechocaban. Trajeron a Daniel ante el rey, y éste le preguntó: "¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey, mi padre? Me han dicho que posees espíritu de profecía, inteligencia, prudencia y un saber extraordinario. Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino." Entonces Daniel habló así al rey: "Quédate con tus dones y da a otros tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido. Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer los vasos de su templo, para brindar con ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Habéis alabado a dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y vuestras empresas no lo has honrado. Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto. Lo que está escrito es: "Contado, Pesado, Dividido". La interpretación es ésta: "Contado": Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite; "Pesado": te ha pesado en la balanza y te falta peso; "Dividido": tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas."

Interleccional Daniel 3,62-67:
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Sol y luna, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Astros del cielo, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Lluvia y rocío, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Vientos todos, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Fuego y calor, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Fríos y heladas, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Lucas 21,12-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas."

lunes, 27 de noviembre de 2017

MARTES DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Daniel 2,31-45
Interleccional Daniel 3,57-61:
Ensalzadlo con himnos por los siglos
Lucas 21,5-11

Daniel 2,31-45

En aquellos días, dijo Daniel a Nabucodonosor: "Tú, rey, viste una visión: una estatua majestuosa, una imagen gigantesca y de un brillo extraordinario; su aspecto era impresionante. Tenía la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro. En tu visión, una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua y la hizo pedazos. Del golpe, se hicieron pedazos el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una era en verano, que el viento arrebata y desaparece sin dejar rastro. Y la piedra que deshizo la estatua creció hasta convertirse en una montaña enorme que ocupaba toda la tierra.Éste era el sueño; ahora explicaremos al rey su sentido. Tú, majestad, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha concedido el reino y el poder, el dominio y la gloria, a quien ha dado poder sobre los hombres, dondequiera que vivan, sobre las bestias del campo y las aves del cielo, para que reines sobre ellos, tú eres la cabeza de oro. Te sucederá un reino de plata, menos poderoso. Después un tercer reino, de bronce, que dominará a todo el orbe. Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro. Como el hierro destroza y machaca todo, así destrozará y triturará a todos. Los pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero, representan un reino dividido; conservará algo del vigor del hierro, porque viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies, de hierro y barro, son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse, lo mismo que no se puede alear el hierro con el barro. Durante ese reinado, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido ni su dominio pasará a otro, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, y él durará por siempre; eso significa la piedra que viste desprendida del monte sin intervención humana y que destrozó el barro, el hierro, el bronce, la plata y el oro. Éste es el destino que el Dios poderoso comunica a su majestad. El sueño tiene sentido, la interpretación es cierta."

Interleccional Daniel 3,57-61:
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Criaturas todas del Señor, bendecid al Sañor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Ángeles del Señor: bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Cielos, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Aguas del espacio, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
R. Ensalzadlo con himnos por los siglos

Lucas 21,5-11

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido." Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?" Él contestó: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien "El momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida. Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo."

Lucas 21,5-19: "En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo"

Lucas 21,5-19
Domingo de la 33 Semana del Tiempo Ordinario C
Martes de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II (21,5-11)
Miércoles de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II (21,12-19)

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido. "Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder? "Él contesto: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida. "Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Clave de lectura
por M. Dolors Gaja MN  

LUNES DE LA 34 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Daniel 1,1-6.8-20
Interleccional Daniel 3,52-56: 
A ti gloria y alabanza por los siglos
Lucas 21,1-4

Daniel 1,1-6.8-20

El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la asedió. El Señor entregó en su poder a Joaquín de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios. El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en palacio, y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas. Cada día el rey les pasaría una ración de comida y de vino de la mesa real. Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales, pasarían a servir al rey. Entre ellos, había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías.Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que lo dispensase de aquella contaminación. El jefe de eunucos, movido por Dios, se compadeció de Daniel y le dijo: "Tengo miedo al rey, mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; si os ve más flacos que vuestros compañeros, me juego la cabeza." Daniel dijo al guardia que el jefe de los eunucos había dsignado para cuidarlo a él, a Ananías, a Misael y a Azarías: "Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado." Aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino y les dio legumbres. Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber. Daniel sabía además interpretar visiones y sueños. Al cumplirse el plazo señalado por el rey, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de conversar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y los tomó a su servicio. Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino.

Interleccional Daniel 3,52-56: 
A ti gloria y alabanza por los siglos

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso.
R. A ti gloria y alabanza por los siglos

Bendito eres en el templo de tu santa gloria.
R. A ti gloria y alabanza por los siglos

Bendito eres sobre el trono de tu reino.
R. A ti gloria y alabanza por los siglos

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos.
R. A ti gloria y alabanza por los siglos

Bendito eres en la bóveda del cielo.
R. A ti gloria y alabanza por los siglos

Lucas 21,1-4

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: "Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir."

domingo, 26 de noviembre de 2017

Mateo 27,1-10: La muerte de Judas

Mateo 27,1-10

27:1 Cuando amaneció, todos los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo deliberaron sobre la manera de hacer ejecutar a Jesús.
27:2 Después de haberlo atado, lo llevaron ante Pilato, el gobernador, y se lo entregaron.

La muerte de Judas
27:3 Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos,
27:4 diciendo: "He pecado, entregando sangre inocente". Ellos respondieron: "¿Qué nos importa? Es asunto tuyo".
27:5 Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó.
27:6 Los sumos sacerdotes, juntando el dinero, dijeron: "No está permitido ponerlo en el tesoro, porque es precio de sangre".
27:7 Después de deliberar, compraron con él un campo, llamado "del alfarero", para sepultar a los extranjeros.
27:8 Por esta razón se lo llama hasta el día de hoy "Campo de sangre".
27:9 Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas.
27:10 Con el dinero se compró el "Campo del alfarero", como el Señor me lo había ordenado.

Mateo 28,1-9: El anuncio de la resurrección

Mateo 28,1-9
(Cf. Mc 16,1-8; Lc 24,1-12; Jn 20,1-18)

28:1 Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro.
28:2 De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella.
28:3 Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve.
28:4 Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos.
28:5 El Ángel dijo a las mujeres: "No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado.
28:6 No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba,
28:7 y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán". Esto es lo que tenía que decirles".
28:8 Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos.